Mercadotecnia en Star Wars

6 marzo 2012

No es fácil enterarse a los 10 años de que el peor enemigo puede ser papá, y saber, tras escuchar la frase "No, Yo soy tu padre", que "una galaxia muy, muy lejana" puede ser el patio de la casa. Los años pasan y La guerra de las galaxias sigue incólume, pero quienes han llegado a ella por su masificación comercial citan a Darth Vader diciendo "Luke, yo soy tu padre". Esa palabra adicional hace del errado un hereje y lo aleja de aquellos para quienes esta saga es su credo.

Star Wars se estrenó en 1977 y después de 35 años sigue siendo uno de los negocios más lucrativos generados por el cine: la primera trilogía costó menos de 10 millones de dólares, y ha producido más de 4.000 millones de dólares. El concepto de blockbuster inherente a Hollywood no se inició con esta cinta, pero sin duda es el mejor ejemplo de cómo se desarrolla una franquicia millonaria alrededor de una película. Desde la primera entrega emergió un mercado que entonces se enfocó en el público infantil, pero, a medida que esos niños creyentes en la 'fuerza' crecieron, la comercialización derivó en productos como autos o GPS para su disfrute.

El texto al inicio de las películas dice que todo ocurrió "hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana". La historia transcurre en un lugar que, aunque se asocia con el futuro por ser ciencia ficción, en realidad se sitúa en un pasado cargado de nostalgia. Es difícil pensar que avances futuristas del cine como el 3D puedan aportar algo a La guerra de las galaxias. La fidelidad de los espectadores que tienen el filme como un parámetro de vida no se verá afectada por este cambio tecnológico. La aparición de la segunda trilogía (1999-2005) ya había sido un trance tortuoso para algunos que no estaban de acuerdo con el mundo digitalizado en el que se produjeron esas entregas. Sin embargo, los salas se llenaron y el público cumplió como quien siente la obligación de enfrentarse a su historia aunque encuentre en ella asuntos vergonzosos.

Todos los lineamientos de la cultura universal se pueden rastrear en La guerra de las galaxias, desde la religión y la muerte, pasando por la amistad y las estructuras sociales y políticas, pero lo esencial es que está construida sobre dualidades que se pueden resumir en la lucha entre Jedis y Siths. Esto contribuye a las pasiones extremas del público y crea todo tipo de seguidores.

Algunos llevan su fanatismo con discreción, mientras otros se regodean en su conocimiento de datos. Algunos más se convierten al 'jedismo' como religión, otros viven en un culto en que idolatran piezas de colección, y así se podrían seguir encontrando formas de ser parte de esta pasión. Tal vez por eso existe el concepto de 'Star Wars: el universo expandido', aplicable a un sinfín de ramificaciones de la historia, lugares y protagonistas, y que abre la puerta al exceso, lo que hace posible el desarrollo de subproductos en la narrativa y en lo comercial.

Sin embargo, quienes estuvieron ahí en 1977 saben que lo único que no se puede subastar es aquella tarde en que en la oscuridad de un cine conocieron la historia del joven Skywalker luchando a sablazos de luz contra su padre y mostrándoles a muchos la entrada al universo del cine con todas sus estrellas.

Artículo de: eltiempo.com

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