Star Wars, de George Lucas

4 mayo 2010

El cine fantástico de Hollywood, y en concreto la ciencia-ficción, de los 70 se caracterizaba en su gran mayoría por películas de marcado tono pesimista, acorde con la situación que se vivía en Estados Unidos debido a la Guerra de Vietnam. Incluso las grandes superproducciones hollywoodienses se basaban en terroríficos acontecimientos, proliferando el cine de catástrofes. Todo esto cambiaría a finales de la década, concretamente en 1977.

George Lucas pertenecía al grupo formado por Steven Spielberg, Brian De Palma, Martín Scorsese y Francis Ford Coppola, fue con éste último con el que se alío para crear American Zoetrope, su soñada productora de cine independiente. Coppola apadrinó a Lucas tras obtener excelentes resultados con su trabajo fin de carrera en la Universidad de Cine de California, de donde procedía parte de la nueva camada de directores. “THX1138” era un corto que llamó mucho la atención, por tanto no fue difícil venderle el proyecto a la Warner Bros Pictures. La película sería la primera de la nueva productora independiente que necesitaba de la distribución del gigante empresarial. Desgraciadamente fue un fracaso y casi dio al traste con Zoetrope. Lucas empezó a darle vueltas a la cabeza y decidió establecerse por su cuenta bajo el sello LUCASFILM LTD. Aún así siguió apoyando a Coppola y coprodujo junto a Zoetrope “American Graffiti”, la cual otorgaría al director la posibilidad de llevar a la realidad su gran sueño.

Antes incluso de realizar el nostálgico film ambientado en los 60, Lucas escribió una larga historia basada en los seriales televisivos al estilo de “Flash Gordon” o “Buck Rogers”, de hecho su primera opción fue llevar al cine su visión de Falsh Gordon pero no pudo adquirir los derechos. La historia en cuestión relataba las hazañas galácticas del intrépido Luke Starkiller en su lucha por acabar con el malvado Darth Vader.

Lucas tenía esbozada la historia en un montón de hojas, así que una vez terminada “American Graffiti”, y tras las buenas críticas que había conseguido, se puso a buscar una productora que quisiera financiársela. En primer lugar se la ofreció a Universal, pero no veían rentable realizar un film de ciencia-ficción, el más exitoso hasta ese momento había sido “2001” de Kubrick, en 1968. La United Artists tampoco quiso inmiscuirse en llevarla a cabo. Finalmente fue la FOX, a través de Alan Ladd Jr., quien acepto producir la película con un coste de 11 millones de $. Por supuesto los directivos no aceptaron a la primera, sino que intervinieron dos factores. En primer lugar la presión de Ladd al estudio, pues veía en Lucas un valor seguro que se afianzaría con el éxito taquillero de “American Graffiti”. En segundo lugar los bocetos gráficos de Ralph McQuarrie, de enorme impacto, que Lucas prometió cobrarían vida en la pantalla. Así pues la FOX dio luz verde, no sin antes acordar un trato con Lucas. Puesto que ante todo el director quería mantener su independencia solicitó poseer los derechos absolutos de la obra para futuras secuelas (pues la película que iba a realizar no era sino un tercio de toda la Historia escrita) y beneficios del merchandising.
Los directivos pusieron algo de resistencia en primer término cediendo al final, pero no pusieron impedimento alguno en lo del merchandising, pues no veían mucho beneficio en ello. El tiempo demostraría cuánto se equivocaron.

Lo primero que hizo Lucas fue reunir a un grupo de gente para crear los efectos visuales de la película. Se trataba de un grupo experto en diferentes tareas, maquetadores, pintores, diseñadores visuales, informáticos. Con ellos Lucas crearía la ILM (Industrial Light and Magic). El reparto debía ser desconocido. Junto con De Palma, que preparaba “Carrie”, Lucas realizó pruebas para la Princesa Leia, escogiendo finalmente a Carrie Fisher, hija de Debbie Reynolds, con la condición de que adelgazara 5 kilos. Para el joven Luke fue seleccionado Mark Hamill. Harrison Ford tan solo debía leer las frases de Han Solo para los actores que llegaban a hacer las pruebas hasta escoger un actor que diera vida al contrabandista. Ford ya trabajó con Lucas en su anterior film y, aunque al principio el director se demostró reticente, acabo escogiéndolo. Puesto que los directivos veían un riesgo tener un elenco desconocido sugirieron que se debía contratar algún rostro conocido. Finalmente se eligió a dos prestigiosos actores ingleses. Alec Guinness, famoso por sus películas con David Lean, se encargaría de dar vida a Obi-Wan Kenobi, mientras que Peter Cushing, rostro familiar en las producciones Hammer, sería el Gobernador Tarkin. Peter Mayhew fue elegido por su alta estatura para Chewbacca mientras razones parecidas hicieron que David Prowse se enfundara el traje de Darth Vader. El mimo Anthony Daniels sería el droide C-3PO, sufriendo bastante dentro del incomodo traje, mientras el pequeño Kenny Baker se encerraría en el androide R2-D2.

El rodaje no estuvo exento de problemas. Lucas decidió rodar en Túnez los exteriores, sufriendo las consecuencias del clima, que estropeó los decorados en los primeros días debido a una tormenta. El calor hacía casi insoportable el rodaje. Mientras todo el equipo mostraba su queja el actor Alec Guinness se mostró muy profesional dando ánimos. Parecía que todo iría mucho mejor en los estudios Elstree en Inglaterra, pero no fue así. Lucas no dejaba de enfrentarse con el director de fotografía Gilbert Taylor, las secuencias no parecían quedar cómo tenía en mente, los actores gastaban bromas porque no veían sentido al guión y los del estudio no hacían más que impacientarse.

El estreno estaba previsto para Navidad del 76 y tuvo que posponerse a Verano del siguiente año, cosa que no gustó en la FOX, que acabó pidiendo explicaciones a Ladd Jr. Las noticias llegaron a Lucas y se puso a trabajas más y más hasta que un fuerte dolor en el pecho hizo que acabará en Urgencias. Le diagnosticaron agotamiento debido al estrés que padecía. Finalmente concluyó el rodaje y se fue a la sala de montaje. Lo que vio allí no le gustó nada. La historia era aburrida, no tenía ritmo ni sentido. Decidió contar con su esposa Marcia para que lo aconsejara, y contrató a Richard Crew y Paul Hirsch para que intentaran dar vida a la cinta montándola de nuevo.

En el departamento de efectos especiales las cosas no iban mejor, el tiempo se echaba encima y faltaban muchas secuencias de maquetas por realizar y animaciones por dar vida. Fue el aviso del estudio por dar el cierre al proyecto lo que empujó a los artistas a trabajar sin descanso hasta concluir todos los trucos y montarlos en el film.

Sin acabar el film Lucas se la mostró a un grupo de amigos entre los que estaban Spielberg y De Palma. Aunque la mayoría admitió que no les había gustado (el director de “Los Intocables” dijo que echaba en falta más sangre) Spielberg apoyó a su amigo y le dijo que le pareció buena. Sería en el pase a los ejecutivos en donde los ánimos de Lucas se incrementarían. Les mostró la copia que tenían, aún sin Banda Sonora, y los convenció. Todo iba bien, ahora había que acabarla.

Por recomendación de Spielberg eligió para la Banda Sonora a John Williams, quien se encargaría de crear una composición sinfónica con la Filarmónica de Londres, algo que otorgaba clasicismo a la película e iba en contra de las modas, pues utilizar música de corte clásico en un film fantástico no casaba con lo establecido en la época.

El día del estreno los nervios del equipo estaban de punta. La mayoría de los cines se había negado a exhibirla y sólo encontró exhibición en 37 cines. George Lucas y el productor Gary Kurtz no sabían qué respuesta esperar. La solución vio la luz una fecha que pasará a la Historia. El 25 de Mayo de 1977.

Un sueño hecho realidad. Eso consiguió hacer George Lucas, tanto para él como artífice, como para los espectadores, ya que la película conseguía ofrecer al pública dos horas de diversión y espectáculo en donde la base no era, ni más ni menos, que una historia clásica en donde se cogían elementos de diferentes géneros para crear la Space Opera más famosa de la Historia del Cine.

Estamos ante una historia de aventuras cercana al género de espada y brujería, por mucho que quieran catalogarla de ciencia-ficción, término que se le atañe solo porque hay naves espaciales y artilugios futuristas. Obi-Wan es el Merlín de la historia, y así se nos hace ver en su presentación encapuchada y su aspecto de anciano de barba blanca, rematado con el concepto de la Fuerza, la magia del relato. Luke es el joven plebeyo, que trabaja en una granja, y sueña con ser caballero. Leia es la princesa en apuros que demuestra tener agallas en la batalla. Han Solo es el intrépido guerrero que ha vivido experiencias de todo tipo plantando cara a todo el que se le pusiera por delante. Chewbacca es el aliado con aspecto monstruoso y buen corazón. Darth Vader es el villano por excelencia, vestido de negro, con su escalofriante respiración y el casco que oculta su verdadero rostro y lo hace más amenazante. R2-D2 y C2PO forman la pareja cómica de la historia, siendo una especie del Gordo y el Flaco robóticos.

Encontramos guiños a distintos géneros cinematográficos. Por un lado el western en la secuencia de la cantina, con Han en plan pistolero cuando liquida a Greedo. Por otro la reminiscencia a las películas de samuráis, en concreto de Kurosawa, en el duelo a sables láser. Kurosawa tiene especial importancia también en la historia, ya que posee más de un punto en común con “La Fortaleza Escondida”. El escritor Joseph Campbell fue otra gran influencia en Lucas para elaborar la historia y establecer tan marcadamente los conceptos del Bien y del Mal.

A nivel narrativo y visual no podemos escatimar en elogios. El tan aburrido montaje que Lucas visualizó cuando acabó el rodaje se convirtió, gracias a su esposa Marcia, a Richard Crew y Paul Hirsch, en una cinta dinámica, con ritmo, en donde el uso del montaje mediante cortinilla será marca de identificación para toda la Saga.

En cuanto al aspecto visual hemos de reconocer que es de quitar el aliento, y ya no sólo en términos técnicos, sino narrativos.

Le entrada de “La Guerra de las Galaxias” es, posiblemente, la más conocida de toda la Historia. El logotipo de Twentieth Century Fox aparece acompañado de su fanfarria dando paso al logo de LUCASFILM. Tras ello aparecen las conocidas letras fluorescentes “Hace mucho tiempo…” que darían paso, de repente, al título acompañado por la enérgica música de John Williams. A continuación el relato que nos pone en situación desapareciendo en el espacio, rememorando los antiguos seriales, para entrar de lleno en la acción.

Ese es el comienzo. Un comienzo que dejó asombrado, y aun lo sigue haciendo, a todos los espectadores. Y es que la aparición de la Tantive IV y, en especial, del destructor imperial sobrecoge. Nadie esperaba que ante sus ojos, en el superior de la pantalla, apareciera una nave que parecía no tener fin y que no cesaba de disparar a su presa.

En el interior los disparos entre ambos bandos protagonizan la secuencia, con el elemento cómico, y que sirve para ganarse al espectador, de los dos androides.
La aparición de Darth Vader se produce cuando los disparos han cesado, entre el humo de los láser. Su figura oscura con casco que lo asemeja a un robot y las notas musicales de Williams dejan claro que estamos ante el villano.

Es posible que el tramo de la presentación de Luke sea más pausado con respecto al prologo. En él tenemos la parte más dramática de la cinta, en que el personaje de Luke Skywalker siente vacío en su interior al no poder huir y hacer realidad su sueño. La memorable escena en que el joven contempla los dos soles resume perfectamente ese sentimiento. Este pequeño bloque en concreto recuerda al mejor cine clásico, con John Ford y David Lean como referencia.

Una vez Luke se encuentre con Obi-Wan, y en especial con Han Solo, la película no decaerá en ningún momento. Memorables momentos nos ha dejado todo este bloque, como ese beso de Leia a Luke deseándole suerte antes de saltar el puente. Hoy criticamos mucho el cine videojuego y similar, pues bien, ese cine nació aquí. Mejor dicho, “La Guerra de las Galaxias” inspiró a los videojuegos futuros. En el interior de la Estrella de la Muerte nuestros protagonistas no dejan de pasar diferentes pruebas para lograr escapar, y el combate aéreo entre el Halcón y los cazas imperiales sería la base para los futuros juegos bélicos de aviones tiro al blanco.

La secuencia de la batalla de Yavin es pura emoción desatada. Es tal el montaje frenético, los planos que describen el movimiento de las naves, la tensión que viven los protagonistas, que es imposible no querer aplaudir una vez aparece Han Solo y Luke vuela la estación imperial. Sin discusión, es uno de los grandes momentos que nos ha regalado el Cine.

La historia escrita por Lucas a principios de los 70 tuvo modificaciones hasta llegar a lo que en realidad fue. Luke Starkiller pasó a apellidarse Skywalker y a pasar de un hombre de 60 años a poco más de 18 mientras que Han Solo dejó de ser un alienígena de color verdoso.

Los efectos especiales creados por John Dykstra y su equipo, que acabarían formando la ILM, siguen asombrando aún hoy día. Congeniar de forma tan perfecta maquetas con planos sobrepuestos posteriormente marcó escuela.

El diseño de vestuario resulta muy setentero y austero, de marcado estilo hippie. En las películas posteriores se intentaría cambiar este aspecto con atuendos más elaborados. Las naves poseen diseños de todo tipo, siendo el Halcón Milenario la más recordada.

Ben Burtt creó toda una gama de nuevos sonidos para la película qua han llegado a ser reconocibles por todo el mundo, o ¿acaso nadie sabe cómo suena un sable láser?

Una de las columnas vertebrales de “La Guerra de las Galaxias” es John Williams. El maestro dotó de alma al film, hasta el punto de ser un personaje más. Tal es la importancia y presencia de la música en el film que bien se podría ver sin diálogos, solamente con las imágenes y la banda sonora como elemento narrativo. Entre los temas que han pasado a la Historia tenemos el famoso tema central, el tema de la Fuerza y el de la Princesa Leia.

En términos interpretativos hay que decir que la mayoría de los actores cumplen con el cometido de manera sobrada. El guión de Lucas no es que fuera una genialidad en lo que a diálogos se refiere. Los personajes son arquetipos, pero los actores consiguen dotarlos de personalidad, y ahí encontramos otro triunfo de la película. Mark Hamill y Carrie Fisher pasarán a la Historia como Luke Skywalker y Leia Organa, ambos están más que bien en sus personajes, aunque en la película posterior mejorarían. Harrison Ford está fantástico como Han Solo. Es tal la chabacanería y el descaro que le aporta que consigue que amemos al personaje. Sir Alec Guinness dotó de dignidad a Obi-Wan Kenobi, uno de los personajes más queridos por todo aficionado al cine. Peter Cushing da muestras de su elegante presencia y figura para ser Tarkin. Aunque David Prowse prestó su cuerpo a Darth Vader, fue la enorme cuerda vocal de James Earl Jones quien consiguió dotarlo de ese aura tan amenazante. Anthony Daniels otorgó a 3PO un marcado acento británico consiguiendo en el androide de protocolo un personaje cercano al mayordomo.

“La Guerra de las Galaxias” marca el antes y el después dentro del cine comercial hollywoodiense. Aunque el título que inauguró el termino blockbuster fue “Tiburón” dos años antes, fue después de la aventura galáctica cuando todos los estudios buscaban un éxito veraniego de igual envergadura. Y es que lo que se vivió con la creación de Lucas fue algo inimaginable por aquel entonces. Las colas para verla eran interminables, la gente repetía más de una vez. El merchandising, eso de lo que los directivos no quisieron saber nada, se disparó a ventas inconcebibles para una película, incluso hubo demanda por parte de los fans para productos que aún no habían salido al mercado.

Una de las razones por las que la película tuvo un éxito a nivel mundial, y no solo estadounidense, fue que se trata de una historia Universal ambientada en un Mundo totalmente nuevo que no entiende de nacionalidades. Es la eterna lucha del Bien y del Mal, el cuento de hadas moderno por excelencia.

En la ceremonia de los Oscars de 1978 la película de Lucas partía como favorita con 10 nominaciones, ganando siete, Mejor Banda Sonora, Sonido, Montaje, Vestuario, Efectos Especiales, Dirección Artística y uno especial para Ben Burtt por su creación de sonido. Desgraciadamente no pudo conseguir el Premio a Mejor Film frente a “Annie Hall”.

Años después, en uno de los reestrenos anteriores a “El Imperio Contraataca”, Lucas introdujo el subtítulo “Episodio IV: Una Nueva Esperanza”, dejando claro que su Historia poseía tres títulos previos sobre los que nadie sabía nada.

Ese no ha sido el único cambió sufrido por la película. Lucas siempre está realizando cambios y modificaciones sobre las mismas, y aquí podemos citar los que se hicieron en 1997, con motivo del 20 Aniversario. La imagen se digitalizó, se introdujeron nuevos efectos especiales infográficos que dieran más espectacularidad, en especial en la batalla final, y una nueva escena en que Han Solo habla con Jabba en el hangar en donde está el Halcón Milenario. En 2004, con la salida del DVD se volvió a mejorar la imagen y a retocar efectos, como Jabba, al que rehicieron para que fuera igual al de “La Amenaza Fantasma”, y se volvió a montar el momento en que Han mata a Greedo, haciendo que el caza recompensas dispare antes. También se multiplicó el número de soldados imperiales contra los que se enfrentan Han Solo cuando están en la Estrella de la Muerte rescatando a Leia. Como decepción citar los fallos en los colores del sable láser de Luke, a veces se ve verde y otras blanco, cuando siempre debería aparecer azul.

Directores como Ridley Scott, James Cameron, Peter Jackson, o incluso Spielberg reconocen sentirse influenciados por todo lo que Lucas acabaría consiguiendo con su Trilogía Galáctica.

“La Guerra de las Galaxias” es el cine de evasión por excelencia. No importa cuántas veces la veas que nunca te aburres. Nos demostró que los sueños pueden hacerse realidad mediante una película.

Artículo de: cinemadreamer.wordpress.com

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