Pixar Animation Studios

21 junio 2010

Nada menos que quince años han pasado, y Pixar ya no es un estudio desconocido, sino un referente mundial de la animación que cada año pone de acuerdo a público y crítica, logrando alabanzas casi unánimes e impactantes cantidades de dinero.

Ahora el estudio revisita la historia que comenzó todo, el filme que los lanzó a la fama mundial y cambió las reglas del juego. En estreno simultáneo en todo el mundo llega “Toy Story 3”.

Pixar nació en 1979 con el nombre de “Computer Group”, una sub-división de LucasFilms, el estudio creado por George Lucas (creador de la saga “Star Wars”), y en sus principios trabajó codo con codo con la empresa especializada en efectos especiales Industrial Light and Magic (ILM), también de Lucas, colaborando con los efectos visuales de películas como “Star Trek II: La Ira de Kahn”.

En 1986, el grupo fue comprado por Steve Jobs, fundador de Apple, por 5 millones de dólares, una transacción hecha posible gracias al mal momento económico por el cual pasaba George Lucas, quien sufría una disminución en las ventas de mercadería de “Star Wars” tras el estreno de “Episodio VI: El Regreso del Jedi” y el rotundo fracaso taquillero del filme “Howard the Duck”.

Por esos tiempos, el grupo creó la máquina Pixar Image Computer, que fue vendida principalmente a clientes médicos y militares. Uno de sus compradores fue Walt Disney Pictures. Sin embargo, la máquina nunca fue un éxito de ventas y, en un intento por estimular la demanda, el empleado de Pixar John Lassetter comenzó a crear cortometrajes que mostraran su capacidad gráfica.

 A punto de cerrar por el poco dinero que producía, Pixar comenzó a producir comerciales animados.

En 1991, Disney y Pixar hicieron un trato por el cual Pixar se comprometía a realizar tres películas, las cuales el gigante de la animación distribuiría.

El primer filme de este trato fue “Toy Story”. La historia sobre un vaquero de juguete llamado Woody, favorito de su dueño, quien se siente amenazado con la llegada del astronauta Buzz Lightyear a la casa, tomó por sorpresa al mundo y se volvió un rotundo éxito de taquilla y se ganó aplausos unánimes de críticos como el célebre Roger Ebert, quien alabó el filme calificándolo de “visionario”. Tanto la novedosa animación como la profundidad e inteligencia del guión fueron motivos de gozo por parte de los analistas, algo que se volvería común con cada lanzamiento de Pixar, a quienes se acredita haberle dado nueva vida al cine de animación.

El filme fue dirigido por John Lasseter y escrito por el mismo Lasseter, Andrew Stanton (que iría a dirigir “Buscando a Nemo” y “WALL-E”), Pete Docter (director de “Monsters Inc.” y “Up”), Joe Ranft (actor que trabajaría en varios filmes de Pixar) y Joss Whedon (creador de “Buffy la Cazavampiros”). El elenco de voces, también objeto de aplausos de la crítica, era liderado por Tom Hanks y Tim Allen como Woody y Buzz, respectivamente.

 La segunda película de Pixar sería “Bichos” (“A Bug's Life”, 1998), una parodia del cuento de Esopo “La hormiga y el saltamontes”, con elementos argumentales de “Three Amigos” y “Los Siete Samurais”, sobre una hormiga llamada Flik (con voz de Dave Foley) que recluta a un grupo de “insectos guerreros”, que en realidad son artistas de circo, para luchar contra unos saltamontes.

El filme se encontró con la competencia de “Antz”, otra película sobre hormigas con la que DreamWorks se iniciaba en la animación computarizada, pero la superó fácilmente en taquilla tras haber generado, al igual que “Toy Story”, gran aceptación por parte de críticos como Paul Tatara, de CNN, quien aseguró que “si esta película no le hace reír, es posible que usted no sepa cómo reír”.

 A estas alturas Pixar ya era un factor más que importante en el mercado, pero la relevancia de la que actualmente goza se cimentaría con el estreno de su tercera película, la secuela del filme que dio inicio a todo y que, de acuerdo a la mayor parte de los críticos, se haría de un lugar entre las mejores películas de la Historia.

“Toy Story 2” fue un éxito colosal en todos los frentes. Mientras los niños se maravillaban ante la creciente maestría de Pixar para crear emocionantes secuencias de acción y espectáculo visual, los adultos se sorprendían por la calidad de un guión que, con gran sutileza, trataba sobre cuestiones como el abandono.

Lisa Alspector, del Chicago Reader, alabó la forma en que el filme planteaba la pregunta de “si la vida debe ser vivida para el futuro o en el presente”. Kirk Honeycutt, del Hollywood Reporter, consideró al filme “un triunfo en todos los niveles”, mientras que Susan Wloszczyna de USA Today la veía como “arte digno de un museo”. El sitio de internet RottenTomatoes.com, que recolecta los críticas de los más importantes analistas del mundo y otorga un porcentaje de acuerdo a la aceptación de una película, registra a “Toy Story 2” como una de las pocas películas que alcanzó el 100 por ciento de aceptación.

 La seguidilla de éxitos continuaría con el filme de 2001 “Monsters, Inc.”, que debajo de un apartado técnico brillante (uno de los personajes principales tenía decenas de miles de pelos, cada uno de los cuales debía ser animado individualmente) y un guión lleno de acción y comedia escondía una alegoría a la crisis energética, con su argumento sobre un mundo en el cual las ciudades de los monstruos usan como fuente de energía los gritos de los niños.

En este mundo, Sullivan (John Goodman) y Mike Wazowski (Billy Crystal), dos empleados de la empresa que recolecta dichos gritos, dejan entrar por error a una niña, lo cual desata una crisis (los monstruos creen que los niños son mortalmente tóxicos para ellos).

Aunque un poco a la sombra del prácticamente perfecto “Toy Story 2”, el cuarto filme de Pixar aún logró críticas predominantemente favorables y el habitual montón de dinero de taquilla. El filme fue el primero de la casa en competir por la recientemente creada categoría de Mejor Película Animada en los premios Oscar, donde perdió contra “Shrek”.
Las estatuillas llegarían, sin embargo, con el filme de 2003 “Buscando a Nemo”. Este es el filme en el cual, muchos creían, estaba la caída de Pixar, la ruptura de su hasta entonces perfecta racha. Era una idea comercialmente peligrosa, y muchos dudaban que el público soportara sentarse por cerca de dos horas mirando peces, por mucho que uno de ellos tuviera la voz de Ellen DeGeneres.

Sin embargo, la conmovedora y, lógicamente, divertida historia de un pez payaso y su desesperada búsqueda de su hijo no hizo sino fortalecer aún más a Pixar, en dinero y reputación. El excepcional modo en que hicieron, como dijeron muchas personas, que unos peces fueran más humanos que la mayoría de los personajes humanos de otras películas de ese año, fue objeto de un sinnúmero de críticas positivas y estableció a los colaboradores de Disney como uno de los estudios más originales, cuidadosos, respetuosos del público y simplemente infalibles del negocio.

 Para su próximo filme, Pixar incorporaría a Brad Bird, un animador cuyo filme de 1999 “El Gigante de Hierro” era considerado la “otra” gran película de animación de ese año. La premisa: los superhéroes, una vez gloriosos defensores de la verdad y la justicia, fueron prohibidos tras una serie de demandas por los daños que ocasionaban mientras luchaban con supervillanos. El más célebre de ellos, Mr. Increíble, quince años después sería un infeliz agente de seguros que con su esposa, conocida como Elastigirl, trataban de criar con normalidad a tres hijos, dos de ellos con poderes.

“Los Increíbles”, con similitudes argumentales con la legendaria novela gráfica de Alan Moore “Watchmen”, estableció a Bird como uno de los más sobresalientes directores del medio y volvió a subir el estándar para los filmes de animación. El filme homenajeaba al género de los superhéroes, divirtiéndose (y divirtiendo) con él sin jamás mofarse, e incluyendo algunas de las mejores y más imaginativas secuencias de acción de 2004. Pocos se sorprendieron cuando el filme salió del Teatro Kodak de Los Ángeles con el Oscar en la bolsa.

 Lo más cerca que estuvo Pixar de hacer una película que no fuera buena fue en 2006, cuando se estrenó “Cars”. Muchos vieron en el filme, que contaba la historia de un mundo habitado sólo por vehículos y cuyo protagonista, Rayo McQueen, era un famoso auto de carreras que se pierde en un pequeño pueblo, algo más digno de otros estudios que de la gente que había hecho películas con conceptos maravillosamente novedosos desde “Toy Story”.

Sin embargo, la mayor parte de las críticas de “Cars” fueron positivas, gracias a una historia adecuadamente conmovedora, un elenco de voces que incluía a Owen Wilson, Paul Newman y Halle Berry, y un realismo casi fotográfico en la calidad de sus detalles.

 Muchos, sin embargo, creían que la debacle del estudio había llegado y pensaron que sus temores se confirmaban cuando escucharon que el próximo estreno de Pixar sería sobre una rata que quería ser chef y se ambientaría en París, una idea que los ejecutivos consideraban arriesgada para el público norteamericano. Las cosas parecían ir de mal en peor cuando trascendió que el director original había sido reemplazado por Brad Bird.

Sin embargo, el segundo filme de Bird bajo las alas de Pixar no solo no fracasó, sino que restauró la imagen inmaculada que tenía el estudio con el público y la crítica, y le dio a Bird su segundo Oscar.
Para el 2008, Pixar volvía a subir la barra con su proyecto más innovador hasta la fecha: la historia de un robot compactador de basura que, sólo en el mundo, se dedica a tratar de limpiar el planeta. El filme, con un primer tercio casi sin diálogos, parecía un riesgo muy grande, pero la apuesta resultó bien. “WALL-E” fue considerado por muchos como el filme más hermoso del año, y para mucho fue injusto que el filme no compitiera por el premio máximo en los Oscar. El filme, para la sorpresa de nadie, iría a ganar otro premio a la Mejor Película para Pixar.

 El 2009 resultó en otro triunfo más. “Up”, el estreno del estudio en el formato 3D (cuya primera exhibición fue nada menos que en el Festival de Cannes), volvió a ganarse los corazones y billetes de todo el mundo, con una historia cargada de acción y emoción (y con unos primeros 10 minutos que hicieron a mucha gente admitir haber derramado una lágrima).

Tan fuerte fue la aceptación de “Up” que obligó a la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, que había aumentado la cantidad de filmes nominados a Mejor Película para los Oscar a diez, incluir al filme. “Up” no ganó la estatuilla máxima (que fue para “The Hurt Locker”, de Kathryn Bigelow), pero llevó varias otras de consuelo, incluidas las de Mejor Película Animada y Mejor Banda Sonora.

 Ahora, la saga “Toy Story” vuelve a las pantallas en una tercera entrega, que en las estadísticas de RottenTomatoes.com, con 134 críticas procesadas, emula a su predecesora con un puntaje perfecto de 100%.

Me parece irresistible terminar con un cliché, así que cierro diciendo que parece que el límite de Pixar parece estar en el infinito y más alla.

Artículo de: abc.com.py

Site Meter
© EndorSystem