Toydaria se había declarado como planeta neutral durante el comienzo de las Guerras Clónicas. Durante el bloqueo a Ryloth, el Senador Bail Organa de Alderaan y el Representante Jar Jar Binks de Naboo acudieron al Rey Katuunko para solicitarle permiso de utilizar a Toydaria como base para poder llevar alimentos y medicinas a Ryloth. El Senador de la Federación de Comercio, Lott Dod, también se presentó ante el Rey Katuunko para advertirle de las consecuencias que pudiera tener para Toydoria el que decidiera ayudar a Ryloth, ya que Toydaria no se convertiría en un punto de ayuda para Ryloth, sino en una base militar, por la situación bélica que vive Ryloth.
Ante la advertencia de Lott Dod, el Rey Katuunko decide mantener a Toydoria neutral en la guerra y le niega la ayuda a la República para ayudar a Ryloth. Sin embargo, haciendo caso a su conciencia, Katuunko se reúne en privado con Bail Organa y le ofrece la ayuda necesaria para que pueda entregar las provisiones que llevaba en ese momento la República para Ryloth, con la condición de que la Federación de Comercio no se entere de la ayuda proporcionada.
Al momento de despedirse de los diplomáticos, el Rey Katuunko le comenta a Bail Organa que le gustaría reunirse con los Jedi, para ver la posibilidad de que Toydaria se una a la República durante las Guerras Clónicas. El Senador le promete una reunión con el Maestro Jedi Yoda.
Katuunko necesitaba una muestra
de buena voluntad así como de la fuerza.
Por
medio de una comunicación privada con el Canciller
Palpatine, Katuunko dejó en claro que no firmaría
ningún tratado con una pistola enfrente, o con
un ejército de clones sobrevolando su territorio
para evitar algún tipo de presiones. Palpatine
accedió, y los dos seleccionaron la luna neutral
de Rugosa para que fuera el punto de encuentro diplomático.
Katuunko
había escuchado algunas historias sobre los Caballeros
Jedi, y siempre había querido conocer a un Jedi
en persona, y sabiendo que los Toydarians son por naturaleza
resistentes a los trucos de los Jedi, pensó que
esto no afectaría en sus negociaciones,
por lo que pidió que le mandaran a un Maestro
Jedi.
Abordo
de su nave Thief's Eye, Katuunko llegó a la luna
coral de Rugosa para esperar al Jedi que se reuniría
con el, pero para su sorpresa encontró en su
lugar a una enviada del Conde Dooku: la asesina Asajj
Ventress. La Confederación había interceptado
los planes de Katuunko de reunirse con un Jedi en Rugosa
gracias a su nueva arma espía de llamadas holográficas
ubicada en Ruusan, y planeaban arruinar su encuentro
con el Jedi incluso antes de que él llegara.
Las naves de ataque del Clan Bancario atacaron al Crucero
de la República que llevaba al Maestro Jedi Yoda
y a tres clones al encuentro con el Rey Katuunko, aunque
el Jedi y sus clones lograron aterrizar a salvo en Rugosa.
Ventress
le propuso un trato al Rey, ella enviaría a su
ejército de Battle Droids a pelear contra Yoda.
El que saliera victorioso ganaría la alianza
de Toydaria. Katuunko no tenía muchas opciones,
así que tuvo que aceptar el acuerdo. Katuunko
solamente insistió en que Ventress mantuviera
su palabra de darle a Yoda una pelea justa.
En
cada ocasión que los Battle Droid se enfrentaban
a Yoda y su equipo de Clones perdían la batalla.
Yoda finalmente llegó sano y salvo al punto de
encuentro con el Rey Katuunko. En ese momento Asajj,
por instrucciones del Conde Dooku, intentó asesinar
a Katuunko. Utilizando la fuerza Yoda logró detener
los sables de Ventress antes de que hiciera contacto
con el Rey, con lo que no sólo le demostró
su poder a Katuunko, sino que además le mostró
la integridad del Maestro Jedi Yoda. Katuunko con agrado
le dio su palabra a la República, y al
mostrarle simbólicamente su espada a Yoda firmó
la alianza entre Toydaria y la República. |